Violeta Balbuena, payaso de corazón

A sus 34 años, esta madre soltera de una princesa de 9 años que es lo máximo del universo, nos enseña a soñar, a ser felices y a volver a reír.

Violeta nos cuenta que en un principio se formó en la movil teatro con el maestro Miguel Gómez, donde hizo teatro pobre de Grotowski, “si bien también es pobre materialmente, no se refiere a eso, sino que el teatro se apoya en el trabajo del actor, el actor es lo principal, despojado de todo elemento externo como vestuario, música, grandes escenografías y demás, y se apoya en toda la interpretación del actor. Se exigía un compromiso y una entrega súper grande al trabajar y eso siempre a mi me encantó, era muy apasionante, ensayábamos interminables horas, era muy feliz, había mucha unión del elenco”.

En esta etapa, dio sus primeros pasos como “clown”, como payaso.

“Ser payaso para mi, realmente es la máxima expresión de la actuación, porque cuando uno hace payaso, usa su propia esencia. Se dice que el payaso es uno mismo”.

Según Violeta, ser payaso, implica una entrega total, es como desnudar el alma frente al espectador y sacar al niño interior, reencontrarse con eso, con el lado lúdico, con ese ser inocente.

A partir de las varietés, que son un formato de espectáculo en el que se presenta una variedad de números, donde puede haber un presentador y cada uno va mostrando su número, Violeta dio sus primeras presentaciones como payaso. “Vi que daba demasiado gusto, me fui de espectadora primero, y después ya entré a las varietés. Y estando ahí, empecé mi primer taller de acrobacia de dúo”. Esto dio paso a la formación de un grupo de payasos que practican gimnasia deportiva.

“Un grupo de jóvenes, más jóvenes que yo ya en esa época, súper, súper pila, con muchos sueños caraduras que armaron su espacio para poder entrenar y hacer circo. Y ahí se entrenaban en todas las artes circenses, malabares, acrobacias, trapecio, tela, y se movían espectáculos que son las varietés”.

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En los últimos tiempos, ha estado trabajando con el grupo de circo en el aire Nhi Mu, haciendo teatro negro bajo la dirección de Selva Fox, “el teatro negro es toda una magia también, es una técnica súper mágica, porque te permite crear magia, porque podes aparecer y desaparecer cosas en el escenario y el límite es tu imaginación y ahí también entré a trabajar como trapecista, y trabajo en muchos eventos con ellos”.

Cómo toda mujer, madre y profesional, Violeta, encuentra el tiempo para dedicarle a su hogar…

“limpio, cocino, lavo la ropa, hago todo lo que hay que hacer; jardinería, plomería, lo que puedo,  y a la noche, un cuento antes de dormir, hasta ahora sí o sí a mi bebé”.

Y como si fuera poco, esta actriz, acróbata, payaso, madre, también es cuenta-cuentos, en colegios, espacios culturales o editoriales, es su manera de aportar un granito de arena, para que no se pierda esa maravillosa experiencia de leer un libro. Además, es profesora de teatro en el hogar de niñas de Santa Luisa de Marillac, en donde enseña a un grupo de niñas y a otro de adolescentes.
Le consultamos si ser acróbata es peligroso y nos respondió que sí, los accidentes pueden y de hecho a veces ocurren, pero se trata de minimizarlos.

Cómo se define a una persona tan multifacética como Violeta Balbuena? En sus propias palabras, ella se define:

“una persona libre, feliz y luchadora cuyo lema en la vida es que, hay que seguir los sueños, hay que luchar por ellos, es lo que le da sentido a todo y hay que soñar, hay que soñar”.

 

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