Soraya Bello, el altruismo y la generosidad combinados.

Todos los días nos topamos con situaciones difíciles y las afrontamos muchas veces solas. A veces, quisiéramos tener la ayuda y asistencia de alguien que se preocupase por nosotras. Hoy venimos a contarles la historia de Soraya Bello que comenzó en suelos chilenos pero se arraigó en nuestro país trayendo consigo mucho más que una bella sonrisa.

Actualmente nuestra gloriosa tiene treinta y seis años, está casada y tiene dos hijos de nueve y seis años. Vive en Lambaré y trabaja como directora de dos centros de ayuda comunitaria. Es una mujer con un espíritu altruista y generoso al pensar en los demás y ver las “mil y un” maneras de poder ayudarlas. Conozcámosla mejor.

Cuando ya se encontraba en la carrera de Economía de la Universidad Nacional, se dio cuenta de que probablemente no era lo suyo. Trabajaba también para una telefónica multinacional en el momento y el pensamiento que inundaba su mente era “Esto no es para mí”. A pesar de la frustración de sus padres, dejó su carrera para realizar el cursillo de la carrera de Trabajo Social en la misma institución. Consiguió a ingresar y su historia empezó a cambiar.

“Las grandes empresas, los negocios y el emprender empresarialmente no eran lo mío. Yo vengo de una familia humilde pero no necesariamente de pobreza extrema. Vi familias y personas en peores condiciones. Siempre hubo en mí un deseo de poder ayudarlas. Pensé que trabajando y educándome podría comenzar a gestar un cambio y así surgió mi vocación. Lo que nunca pensé es que una decisión así pudiera cambiarme tanto a mí”

En el segundo año de la facultad, su actual jefe quien entonces era su profesor de Ética Profesional, se acercó a los alumnos y solicitó “una mujer con carácter que pueda trabajar con niños y hacer varias cosas”. Él se refería a un puesto vacante para un centro de asistencia social. Ella tomó coraje y se presentó. Varias personas fueron entrevistadas y finalmente fue seleccionada. Consecuentemente, comenzó a trabajar haciendo todo tipo de labor desde atender a los niños, preparar las meriendas y limpiar los salones. En sus inicios, la institución recibía 35 niños sin embargo, hoy, luego del crecimiento personal de nuestra gloriosa y de la propia institución reciben en total a 670 beneficiarios/as en dos centros. Tanto en el Centro de Formación Orapé como en el Centro de Atención Familiar donde receiben a 120 mujeres para el área de formación y capacitación. Además, reciben a 64 niñas madres/embarazadas para reinserción escolar. “En mi trabajo, ya hice de todo. Fui psicóloga, consultora y asistente social cuando los casos surgían”

Gracias a su profesión, Soraya tuvo la oportunidad de no solamente viajar a países como España, Estados Unidos, Colombia y otros; sino que poder darse cuenta de la necesidad que muchas otras personas tienen y así gerenciar proyectos en pro de los mismos.

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“El poder ayudar a la gente es mi mayor satisfacción. Si bien a veces no podemos ayudar desde nuestras oficinas y lo entiendo, gracias a Dios puedo hacer de esto mi día a día. Poder ayudar y ver los desafíos constantes es lo que me hace sentir viva.

Una persona que quiera trabajar en esto debe tener mucha flexibilidad y ganas. Además el sueño constante de que el mundo puede cambiar. Poco a poco pero juntas. Sé que las mujeres podemos hacer juntas cosas increíbles. Admiro a las mujeres que tienen hijos pues sacan fuerzas de donde sea para defender y luchar. Ser mujer ya es difícil, imagínense siendo pobre. Así como lo cuenta Carmen Soler en su poema “Penas Encimadas””.

Podemos soñar, sentir y actuar.

No solamente debemos ser pasionales sino dar el paso a la acción.

Yo tuve que luchar contra el preconcepto de mi contexto pero esto me ha llevado por todo el mundo. Una si sigue su pasión puede salir adelante. Me tocan ir realidades duras pero una aprende a poder ayudar.

Rescato que el Paraguay es un país solidario. Aquí nos ayudamos. Se divide la comida de la olla, se hacen las polladas, se ayudan.

Agradezco a Gloriosas de Claro a por contar mi historia.

Y agradezco sinceramente a este país por todo lo que me dio y quiero dar más todavía.

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