Ser mujer, ¿obstáculo o beneficio laboral?

 

En muchas empresas hoy en día la discriminación se hace presente de formas diferentes. Una bastante común es a la hora de elegir candidatos y candidatas para determinados puestos y trabajos. Generalmente a la mujer la colocan en lugares administrativos o como recepcionista o secretaria. Por el otro lado, a los hombres les reservan los grandes puestos de gerencias.

 

Generalmente la única manera de que esto pase para las mujeres, es trabajando durante mucho tiempo en una misma empresa y haciendo carrera en ella. Solo de esta forma se le da la oportunidad de demostrar sus capacidades y habilidades.

 

Una mujer suele encontrar grandes obstáculos cuando quiere postularse para un cargo de alto rango sin haber estado ya en el empresa anteriormente. Sus probabilidades de ser contratada y/o elegida son bien menores que las de un hombre a pesar de sus títulos o experiencia. También es importante mencionar que muchas veces estas mujeres no son contratadas por los costos de su contratación. Los empresarios muchas veces prefieren a hombres por los posibles embarazos, etc.

 

La discriminación también se presenta cuando la mujer es casada o tenga hijos, pues se piensa que ella deberá estar más presente en la vida familiar para cuidar y atender que el hombre. Sin embargo, las estadísticas revelan que las que tienen un puesto de responsabilidad, inclusive al teniendo hijos, no se ausentan más que los hombres.

Esto proviene de una cultura machista que presume que el lugar de la mujer es en la casa o al cuidado de la familia mientras que el del hombre es en el trabajo. Debemos juntas luchar contra este tipo de pensamiento para posicionarnos en el mercado como grandes valores para las empresas. Somos trabajadoras, capaces y hábiles. Defendiendo nuestros derechos y las de otras, probaremos al mundo cuán increíbles y gloriosas podemos ser.