¿Sábes cuáles son los 4 hábitos que pueden destruir tu relación?

Las mujeres a veces podemos ser un poco locas con respecto a algunas cosas y es que sí somos hormonales y todo bien, lo que a veces no reparamos es que entre locuras nuestras se meten unos malos hábitos que queriendo practicamos sin medida y hello! pueden llegar a destruir nuestro relacionamiento, repasemos acá cuáles son algunos de esos hábitos.

El chisme malvado o sea hablar mal a espaldas de tu pareja

O sea parece cosa del colegio, pero, pero hablar de una forma malvada y miserable de tu pareja cuando no está presente -no hablamos de cosas boludas como su obsesión por los videogames – aunque no creas hablar mal de tu pareja a tus amigas puede ser un destruidor de relaciones, las chicas solemos caer en este hábito cuando nos encontramos rodeadas de más chicas o chicos que hacen los mismo, es tipo como hacer parte del grupo, y puede resultar más de lo más normal meterse en la conversación y decir, ‘¿Creés que tu pareja es un desastre? Esperá cuando veas a la mía”.

Pero la verdad esto indica algo muchísimo más profundo, muestra una falta de respeto hacia nuestra pareja y hacia el vínculo que tienen, incluso si tu pareja jamás se entera de que lo estás haciendo, y es así que comienzan a aparecer un montón de comparaciones odiosas que pueden llevar a aún más críticas y desprecios. Y antes de que te des cuenta, tu relación estará en una rápida destruída.

Fijarte sólo en lo que tu pareja hace mal

Comparar a tu pareja con otros es otro clavo en el cajón. Incluso si simplemente te estás haciendo notas mentales con estas cosas, puedes matar una relación con el tiempo.

Intentá recordar que el vaso siempre hay que verlo medio lleno porque nadie va a tener todo lo que aparece en tu lista de deseos y puede que tus amigas estén celosas de algo que tenga tu pareja. Y si hay un hábito que tu pareja haya desarrollado que tu quieras modificar, no hay nada malo en ello, siempre que no quieras cambiarle totalmente. Hay que tener siempre un punto de vista respetuoso y, al final del día, te habrás centrado en lo bueno. Tu relación (y tu salud mental) mejorarán con ello, te prometo.

No ponerse nunca en el lugar del otro (en el caso de los hombres)

No vamos a hablar de estereotipos de género, pero los expertos parecen coincidir en que los hombres tienden a tener más dificultades con una habilidad denominada ‘aceptación de la influencia’, lo que se refiere a una capacidad de entender la perspectiva del otro, aunque no estés de acuerdo con ella. Los expertos creen que los hombres fallan más al desarrollar esta actividad porque las mujeres tienden a ser más empáticas, gracias a las diferencias neurológicas y biológicas entre los dos géneros.

Pero solo porque es más difícil hacerlo no quiere decir que haya que ignorarlo. De hecho, “las parejas en las que los hombres no aceptan la influencia de las mujeres tienen un riesgo mucho más elevado de divorcio”, apunta Diane Gehart, profesora de Matrimonio y Terapia familiar en la Universidad del estado de California. Investigadores del Instituto Gottman incluso llegaron a la conclusión de que, cuando los hombres no hacen esto, su relación tiene un 81% más de posibilidades de fracasar.

Sin embargo, el hecho de que ellos se muevan con más dificultad en este terreno no quiere decir que las mujeres sean del todo buena onda. Los hombres también necesitan sentirse comprendidos, por lo que ambas partes deberían ponerse en la piel del otro cuando se trata de resolver un problema.

Ponerte muy loca en las peleas

Cuando estás charlando con tu pareja y de repente pasás de un cero emocional a un 60, no es buena señal. Hacer esto cierra inmediatamente la posibilidad de tener una conversación productiva.

Sabemos que es más fácil decirlo que hacerlo, pero si tenés tendencia a los escándalos cada vez que tu pareja te saca de quicio, tratá de enfriar la cabeza, y dialogá, ¿porque al final de qué sirve que tu pareja solamente se quede escuchando tu enojo si no te puede hablar?¿cuál es el sentido de discutir entonces? Pues ninguno.

Así que chicas si quieren una relación duradera, ¡a comportarse! 😉