¿Qué hacer cuando el casamiento está en crisis?

Antes de que una crisis se manifieste, aparecen señales de que algo no anda bien en la relación. Malos entendidos frecuentes, discusiones por tonterías, peleas, falta de contacto físico, falta de alegría en la casa, son algunas señales de que una crisis se avecina. Pero no todas las personas pueden ver esto, lo que hace que la crisis solo empeore.

Una crisis no puede significar el fin de un relacionamiento y es posible superarlas, por eso te mostramos ocho puntos a ser considerados en los casos de crisis maritales y que puestos en práctica pueden ayudar a terminar las crisis con un final feliz.

Aceptar que hay una crisis

Para poder enfrentar los problemas, es necesario primero tener conciencia de su existencia y aceptar lo que está sucediendo. Es normal encontrar parejas que prefieren fingir que todo está bien. Esto sucede por miedo a aceptar la realidad, por no querer salir de la zona de confort o porque simplemente piensan que el tiempo solucionará los problemas.

No empeorar las cosas

Cuando la pareja vive una crisis, hay como un ambiente pesado, negativo y una cierta disposición a crear problemas por cualquier cosa. Por eso se debe evitar que la situación se vuelva más grave aún, con discusiones o peleas innecesarias. Mantener la calma, evitar críticas y ataques el uno al otro es esencial.

Es necesario cambiar

Se se quiere realmente recuperar la armonía en el matrimonio, lo primero que se tiene que hacer es  tener una actitud positiva. Para que las cosas cambien, se necesita cambiar, igual aunque el otro integrante de la pareja no muestre intención alguna de cambiar. El éxito de un matrimonio no significa encontrar una buena persona. Todos tenemos defectos, y a veces una crisis se pueden desencadenar o agravar por causa de eso.

Buenos recuerdos

En tiempos de crisis es importante acordarse de los momentos felices vividos juntos: los primeros años de casados, el noviazgo, el nacimiento de los hijos, etc. Esos buenos recuerdos compartidos ayudan a la pareja a identificar que hay un problema, y que vale la pena luchar por superarlo.

Dialogar

La crisi perjudica la comunicación en la pareja y cuando no hay comunicación, todo se viene abajo. Es necesario intentar hablar sobre las dificultades vividas, sobre todo lo que está pasado, y a través del diálogo, buscar una salida para el problema.

Siempre se puede hacer algo

Cuando se vive una crisis matrimonial, es común que surja la idea de separarse. Eso es resultado de un ambiente fatalista que nos rodea y que quiere anular nuestra capacidad de luchar.  Todo en la vida requiere de esfuerzo y dedicación, y las dificultades matrimoniales no son la excepción. Desde que exista el deseo de mejorar las cosas, siempre habrá algo que hacer. Precipitarse y desistir no es la mejor solución.

Buscar ayuda

En algunos casos no bastan las buenas intenciones. La orientación de un especialista o de alguien de confianza, pero ajeno al asunto, puede ayudar a ver el asunto de forma más objetiva. Es natural que cada cónyuge tenga un punto de vista diferente al del otro. Un orientador ayuda a canalizar los puntos de vista de ambos para buscar una solución al problema.

Usar la crisis para crecer

Toda crisis genera un cambio, un impacto que debe ser positivo y que profundice el relacionamiento. Crisis no es sinónimo de desamor. La madurez adquirida por la pareja al enfrentar y salir de una crisis podrá ayudar a resolver con más facilidad eventuales problemas futuros.