“Penas encimadas” un poema de verdades – Carmen Soler

Somos mujeres que conocemos la realidad que vivimos y los obstáculos que enfrentamos en el trabajo, en la sociedad, en la familia etc. Ahora bien, nos ponemos a considerar una perspectiva diferente para un grupo de nosotras que sufre no solo por su género sino también por su condición financiero-social. Ser pobre y ser mujer es el tema de este artículo inspirado en el Poema de Carmen Soler, poetiza paraguaya de quien también les hablaremos después.

Aquí le dejamos un video con la interpretación del poema y sus letras por parte de la actriz paraguaya Lourdes Llanes.

 

PENAS ENCIMADAS 

Voy a decirlo de entrada
para el que quiera entender:
Son penas muy encimadas
el ser pobre y ser mujer.

Trabaja toda la vida
apenas para comer.
Tiene las penas del pobre
y más las de ser mujer.

La rica tiene derechos,
la pobre tiene deber,
Ya es mucho sufrir por pobre
y encima por ser mujer.

Está tan desamparada
y es madre y padre a la vez.
Derechos, ni el de la queja,
por ser pobre y ser mujer.

Se hacen muchos discursos
sobre su heroísmo de ayer.
En el papel la respetan.
Pero sólo en el papel.

Y lo repito de nuevo
para el que quiera entender:
Son penas muy encimadas
el ser pobre y ser mujer.

 

DATOS DEL AUTOR

Carmen Soler (Asunción, 4 de agosto de 1924 – Buenos Aires, 19 de noviembre de 1985) fue una profesora, poeta, y militante del Partido Comunista Paraguayo. Fue varias veces presa y exiliada, por luchar contra la dictadura de Alfredo Stroessner.

Nació en Asunción, capital del Paraguay, donde cursó sus estudios primarios y secundarios. Finalizados sus estudios y ya casada con Marco Aurelio Aponte, se trasladan al Chaco donde ella se desempeña como maestra rural bilingüe. Ahí es donde conoce por primera vez los problemas sociales que ahí sucedían, como los campesinos sin tierra, y la extrema pobreza en la cual vivían los indígenas.

Durante el año 1947, se incorpora al Febrerismo, movimiento de tinte socialista, donde ya militaba su hermano Miguel Ángel Soler. Participa activamente en las luchas contra el dictador Morínigo, ya que deseaba combatir las desigualdades sociales que existían en el país. Después de la Guerra Civil de 1947, debió exiliarse en Buenos Aires, donde continuó en contacto con el Bloque Liberación del Febrerismo, el que defendía las posturas marxistas dentro del movimiento. Es justamente en el exilio donde empieza a componer poemas, donde cuenta las experiencias que vivió.

En sus poemas están sus definiciones estéticas, su compromiso, la nostalgia por su patria. Los fechados en 1955, 1960 y 1968 contienen su testimonio desde la cárcel.

En 1954, Carmen Soler vuelve al Paraguay, donde lucha contra los gobiernos colorados, y por la democracia. Es por eso detenida, por primera vez, en 1955, ya en la dictadura de Stroessner, que duraría hasta 1989. Ese mismo año, junto a otros militantes del Bloque Liberación del PRF, decide ingresar en las filas del Partido Comunista Paraguayo, partido en el cual militaría hasta su muerte. En la Argentina, y ya divorciada de Aponte, contrae matrimonio con un camarada de luchas, Carlos Luis Casabianca, también del PCP. Desde entonces se suceden: el destierro, su reiterado regreso clandestino, la cárcel, la tortura y un prolongado exilio. En 1968, se ve obligada a ir, nuevamente al exilio. En distintos períodos, viven en Uruguay, Argentina, Chile y Suecia, sin que ella abandonara su actividad política y literaria. Vuelve finalmente a Buenos Aires, Argentina, donde fallece el 19 de noviembre de 1985. No alcanzó a ver el fin de la dictadura de Stroessner. No tuvo la dicha de “volver”.

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