¡A no jugar se ha dicho!

Según un reciente estudio, realizado por la Asociación Americana del Corazón, ha concluido que el tiempo que los niños y jóvenes dedican a estar delante de una pantalla de computadora, celular, tableta, televisor u otros dispositivos electrónicos, contribuye al sobrepeso y a la larga a la obesidad. Actualmente, las estadísticas exponen que los niños entre 8 y 18 años de edad, utilizan las pantallas durante un promedio de 7 horas diariamente.

Según dicha Asociación, se cree que las pantallas tienen una influencia negativa en el comportamiento alimentario en los niños puesto que ellos se desconectan y no se dan cuenta de cuando están llenos mientras comen frente a una pantalla. Además, está comprobado que las pantallas alteran el ciclo del sueño, aumentando el riesgo de obesidad.

La recomendación de los expertos en el tema, es que los niños y adolescentes no se expongan a más de 1-2 horas diarias ante las pantallas. Los padres son los responsables de hacer que esta medida se cumpla, puesto que muchos niños ya están acostumbrados a no tener un control sobre el tiempo que tienen para estar frente a los dispositivos. Lo ideal es motivar a los chicos a sentarse menos y jugar más, cara a cara con otros niños.

Ahora que se acercan las vacaciones de verano, es imperativo que los niños y adolescentes se despeguen de las pantallas y salgan a interactuar con sus pares. Según los investigadores, a menor edad de los niños, mayores son las oportunidades de estar expuestos a contenidos no adecuados y a adquirir hábitos poco saludables que podrían desencadenar en trastornos de sueño y problemas de relacionamiento social, entre otros. Es por esto que se recomienda que los padres estén pendientes y listos para detectar en sus hijos señales de peligro como cambios significativos en su quehacer diario en relación a sus descansos, alimentación o el excesivo sedentarismo.

Otra recomendación muy interesante es que los padres armen un horario de uso de juegos y dispositivos en función a la edad de los más jóvenes de la familia y por supuesto, se recomienda la utilización de aplicaciones de seguridad y de protección como cortafuegos y control parental. Y no se olviden de decirles a los chicos que “¡a jugar se ha dicho!”.

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