Letizia Fariña Acosta: La mujer paraguaya es incansable

Letizia, tiene 31 años, cada mañana se levanta a las 4:30 para prepararse para un nuevo día en el servicio de Oftalmología de IPS. Hace diez años trabaja en dicha entidad, inicialmente ingresó en el departamento de Traumatología, luego pasó a Nutrición Enteral, pasando también por Clínica Médica y desde hace cinco años que se quedó en donde se encuentra actualmente. Practicamente ya maneja todo el servicio, además está como enfermera circulante en quirófano y recibe a todos los pacientes que día a día van llegando. Desde las seis de la mañana hasta el mediodía, esta Gloriosa mujer paraguaya, no descansa en su afán por ayudar a los pacientes que la necesitan.

“Hay mucha gente, atendemos a demasiadas personas, es un día a día que al final resulta corto para todo lo que tenemos que hacer” nos comenta Letizia.

Después de las 12:00 hs Letizia regresa a su casa en donde otra paciente la espera, su tía que sufrió de un ACV isquémico y está en cama. “Mi tía vive conmigo, mi abuela también, por suerte ella se repuso del ACV, ella camina con bastón, puede hablar, se puede manejar todavía un poco sola. Mi profesión es un poco cansadora pero a la vez reconfortante otra vez, al recibir un “gracias mi hija” que te diga tu tía o que escuches que te esté llamando porque quiere que vos le estés mimando ahí”.

De pequeña, quería ser azafata y recorrer el mundo volando por los cielos, al final con la guía y consejo de su familia, que no estaba muy de acuerdo con dicha elección, decidió ser enfermera, actualmente ella está cursando la licenciatura y le falta muy poco para recibirse. Como anécdota Letizia nos cuenta que al principio todo iba muy bien con la carrera, hasta que empezaron las prácticas, ahí se complicó todo porque cada vez que veía sangre, ¡se desmayaba!.

“Me decía mi instructora, “andá respirá profundo, lavate la cara y volvés a entrar” y así hasta que aprendí y me pasó. Después ya le tomé el hilo y ya me fue fácil. Ahora totalmente superado”.
Nuestra Gloriosa, está casada desde hace siete años y por esas vueltas de la vida, su esposo también es enfermero en el mismo hospital, “Le conocí aquí en el hospital, pero nunca supimos hasta que un día nos encontramos y ahí empezó todo. Él está en la parte de cirugía general y nos llevamos súper bien en el sentido que no tenemos problema en el trabajo, nos vamos y venimos juntos, sin problema nos llevamos bien. Todavía no tenemos hijos pero están en proyecto”.

Al preguntarle acerca de a dónde se ve en unos años, Letizia nos responde que se ve ya recibida de licenciada y con el hijo que ya está en proyecto. Además a corto plazo, la futura licenciada nos cuenta que junto a su marido ya están por cumplir el sueño de la casa propia, a base de mucho esfuerzo en conjunto y que lo consideran uno de sus mayores logros.

En cuanto a su trabajo, Letizia nos comenta que una de las mayores satisfacciones que éste le brinda, es poder ver a ese paciente que entró tan mal y que luego sale súper bien y que tiempo después vuelve y le dice “¿te acordas cuando me estuviste atendiendo?, gracias a eso ahora estoy mucho mejor, estoy viendo bien”, ese gesto de ese paciente, ese reconocimiento es lo más reconfortante para las enfermeras, porque como se suele decir en cuanto al salario, no se gana mucho pero esas atenciones de los pacientes vale mucho más que cualquier salario.

Como palabras de despedida, Letizia deja un mensaje para todas las mujeres paraguayas…

“La mujer paraguaya es incansable, nunca se cansa, siempre está dispuesta a todo es por eso que les digo que no se rindan, que no se rindan a luchar por sus sueños, a veces cuesta llegar a alcanzar, muchas veces se presentan obstáculos, pero nada es imposible si uno tiene una meta fija y llega a su sueño”.

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