Las palabras y el espejo

Está súper y recontra comprobado (lo aseguran los psicólogos, sociólogos y cientos de estudios científicos más) que nuestras palabras determinan siempre nuestras acciones, y por supuesto, nuestro estado de ánimo.

De allí el mega éxito de muchos de los textos de autoayuda y lógicamente el de sus autores y sus cuentas bancarias. Lo que no está demostrado (y creo que ni  siquiera estudiado) es porqué las mujeres en general, y las paraguayas en particular, sabiendo todo esto nos empecinamos en mirarnos al espejo y decir ¡Ayyyy noooo, me queda horrible!!!

Y eso no es todo… seguro que agregamos un ¡me deja gordísima! y corremos a cambiarnos la ropa para seguir con el mismo ritual hasta que finalmente la amiga, el novio, la mamá o el marido que nos esperaban para salir se hartaron y se fueron sin nosotras. Pero lo peor de todo es que no ocurre sólo con la ropa o el maquillaje, pasa también con lo que queremos hacer, con nuestras metas, con nuestros sueños, y hasta con las pequeñas o grandes decisiones que debemos tomar en el día a día… siempre, pero siempre aparece el maldito: !”No puedo”!.

¡Por favor, basta! ¡Claro que podemos! Empecemos por querernos un poco más a nosotras mismas y entre nosotras mismas ( Ahh, porque ésta es otra característica muy nuestra,  odiamos a aquella o aquellas que osen ser seguras, exitosas, espléndidas). Sí, ¿verdad? Ya veo tu risita pícara. Lo que pasa es que eso de picaresco no tiene  nada. Habla sí de inseguridades y sobre todo de mucho miedo. Creéme, es puro y simple miedo. Miedo a ser felices, a ser exitosas, a ser gloriosas.

Así que ahora mismo andá, parate frente a un espejo, mírate fijamente y repetí con firmeza y fuerza: Yo sí puedo. El mundo es tuyo. ¡Animate a ser positiva! que nuestras palabras determinan siempre nuestras acciones y estado de ánimo.