La mujer, una líder necesaria e innata.

En un mundo cada vez más globalizado donde la fuerza del trabajo está siendo distribuida de forma que las mujeres ocupen gran parte de ella a pesar de que los frutos no son así bien repartidos, es de debida importancia reconocer la falta y la necesidad de un liderazgo fuerte e innovador.

 

Negar que esta necesidad en nuestra sociedad crece progresivamente es negar una verdad inminente. Nosotras, mujeres crecidas en ambientes de cultura latina conocemos el papel crucial que nuestras madres, tías, abuelas y hermanas desempeñan. Estas son mujeres con una fuerza de voluntad inquebrantable, enfocadas en el trabajo duro y en lograr sus objetivos. Es a través de su liderazgo que las tradiciones, valores y legado de nuestras familias se mantienen vivos de generación a generación.

 

Tal vez sea difícil para un hombre entender cómo las mujeres piensan, especialmente si no fue influenciado por ellas desde una temprana edad. Las mujeres procesamos los pensamientos de una forma diferente a la de los hombres, sea dicho, diferente no mejor. Las mejores líderes poseen una visión circular que las permite ser personas de excelente consciencia social. Además queda corto mencionar el hecho de que muchas son dueñas de negocios o tienen posiciones claves en empresas y al mismo tiempo dirigen el show en sus hogares. En Paraguay, según la APEP (Asociación Paraguaya de Empresarias Ejecutivas y Profesionales) el 50% de las empresas del país son administradas por mujeres y el 97% de las entidades económicas del país están constituidas por MiPymes, de las cuales, el 75% son lideradas hoy por mujeres. La mujer de por si es un individuo multifacético y colaborador (pero no tendrá miedo de ser territorial para proteger lo suyo).

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Sin embargo, siendo conocedoras de estas realidades nos vemos todavía víctimas del machismo que se encuentra arraigado en un sistema patriarcal y exclusivo. De acuerdo con los últimos datos de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) las estadísticas (en porcentaje) en Paraguay no dejan mucho que desear: 54,3% de las mujeres, empleadas frente a un 81,2% de los hombres; 42,4% de las mujeres trabajan menos de 35 horas por semana frente a un 19,6% de los hombres; 21,9% de las mujeres en posiciones de alto rango o de mano de obra calificada frente a un 15,9% de los hombres.

 

Este contraste que se marca entre la realidad laboral y lo que debería ser es una de las principales luchas por las que nosotras, dueñas de nuestros propios caminos, debemos realizar. En los lugares de trabajo, debemos apoyarnos las unas a las otras y exigir los mismos derechos y beneficios que nuestros colegas hombres. Este es un mensaje no solo para nosotras sino también para todo hombre y mujer que crea que un mundo de igualdad de oportunidades es el camino hacia una sociedad de mutuo respeto y de carácter inclusivo. Comencemos por nosotras, creamos en nosotros y apoyemos a las otras.

Todo comienza hoy, nuestro futuro comienza hoy.