Karina Molinas: con la docencia en el alma

Karina todos los días madruga, sale de su casa en Capiatá antes que salga el sol, para así poder llegar a tiempo al colegio María Auxiliadora que es su lugar de trabajo. Desde muy joven siempre integró movimientos relacionados con la religión, por mucho tiempo fue catequista en la capilla de su barrio después de haber realizado su confirmación. Al principio trabajó con niños y luego enseñó a los jóvenes que iban a hacer su confirmación. Ya desde ese entonces le decían en broma que tenía espíritu de docente, ella no coincidía con eso. De hecho, cuando terminó el colegio decidió estudiar la carrera de contabilidad pero una vez que cursó el probatorio de la UNA se dio cuenta que esa no era su pasión. En ese entonces recordó que cuando estuvo en el colegio fue asistente de inicial en un colegio del barrio, trabajó en el preescolar y en el jardín con los más pequeños, habían cuatro secciones, entonces pasaba una semana en cada uno por mes. Muy en el fondo, se dio cuenta que fue ahí que empezó a gustarle cada vez más la idea de trabajar con los niños de nivel inicial.

 

Fue ahí que decidió abandonar los números y la contabilidad por las crayolas y las témperas. La decisión estaba tomada, Karina iba a ser maestra de inicial.

 

Nuestra Gloriosa, se inscribió en el cursillo de ingreso en el Instituto de formación docente Medalla Milagrosa de Fernando de la Mora. Después de seis meses fue evaluada e ingresó a la carrera pero se presentó un gran obstáculo… no se abrió cupo para inicial, entonces Karina tenía sólo dos opciones, perder todo el tiempo invertido y volver a empezar otra carrera o decidirse por ser maestra de literatura o de educación escolar básica. Al final, se decidió por la última opción en donde tenía más campo y más opciones de trabajo.
Fue así que una vez terminado sus estudios, Karina llegó a ser docente el colegio María Auxiliadora. Y aún así ya trabajando, nuestra protagonista decidió seguir estudiando los días sábados y así obtener el título de Técnica en Evaluación.

 

Ella nos comenta que ser docente no es una tarea fácil, lleva mucha dedicación y esfuerzo, a veces no hay fin de semana puesto que hay tareas por corregir, proyectos por diseñar. Pero en sus propias palabras:

“todo esto vale la pena a la hora de ver como aquel alumno que tenía dificultades, aquel alumno que le costó mucho durante todo el año, puede mejorar, puede cambiar en algo y que vos fuiste capaz de ayudar en aquello que él o ella necesitaba. Mi mayor satisfacción es ver que los niños aprenden, es ver que progresan, y que se desarrollan en aquello que les haya costado más durante el año”.

Es así como nuestra querida Gloriosa Karina Molinas, nos compartió un poquito de su historia, un poquito de su día a día, desempeñándose en la noble tarea de ser docente en nuestro querido Paraguay.
¡Hasta pronto queridas Gloriosas!

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