Hasta dónde ser menos yo para ser más nosotros

 

La relaciones de pareja no tendrían que ser demasiado complicadas, deberían ser más sencillas y más receptivas, cuando decidís unir tu vida a otra persona, hay muchos rasgos de tu personalidad que podrían no combinar con los de tu media naranja, de ser un yo pasamos a ser un nosotros, pero muchas veces nuestra pareja al no sentirse satisfecha con quien soy, empieza a crear situaciones conflictivas que no tienen sentido.

 

Si bien es verdad que en toda relación a veces necesitamos ceder por el bien común, ceder todo el tiempo puede resultar desastroso y la pérdida total de quien sos vos como persona, si bien puede que tengas defectos, es cuestión de que eso se pueda conversar y ver las posibilidades de llegar a un acuerdo.

 

El otro día una amiga me contaba que estaba insatisfecha con su relación de pareja, al preguntarle cuál era el problema, me di cuenta que ella necesitaba estar en control todo el tiempo, y eso no es sano, no podemos nunca pretender que nuestra pareja haga solamente lo que nosotros queremos, tiene que haber ese tira y afloje, pero racional, para no ponernos locas a la primera que nos contradigan o no hagan lo que queremos o mandamos, sí porque a veces somos muy mandonas nosotras las mujeres.

 

Otro amigo me contaba que estaba en líos con la novia, porque según él ella era muy sensible y que a la menor crítica, se ponía toda triste, y sí el guarro le dijo a la novia que tenía que ser más “macha” y menos “llorona”, es verdad que muchas veces necesitamos sensibilizarnos más, porque esto no solo ocurre en varones, nosotras también muchas veces tenemos un lenguaje que puede ser bastante hiriente, cosas como “bueno para nada””arriero inútil””flojo” son adjetivos que pueden ser bastante hirientes, tal vez la persona no sea así o tal vez lo sea, pero deberíamos tener cuidado al expresarnos, y más conociendo que nuestra pareja es un poco sensible, eso se llama tacto y deberíamos usarlos más seguido, y no querer que de un día para otro cambie su esencia.

 

Muchas veces este tipo de actitudes hace que nuestra pareja por complacernos deje de ser ella misma para ser más nosotros, forzamos muchas veces el cambio de personalidad, y eso nunca debería ser lo ideal, necesitamos comprender con quién estamos y por sobre todo recordar que tal vez esa personalidad tan particular de nuestra pareja fue lo que nos atrajo en un principio.

 

Debemos aceptar quienes somos y con quien estamos y trabajar un consenso para que podamos ser nosotros, pero para que igualmente sigamos siendo un individuo con personalidad propia, si vamos a cambiar cambiemos juntos, que el cambio no sea unilateral, solo porque uno de los yo que conforman el nosotros quiera, aceptar que nuestra pareja no es perfecta y muchas veces ignorar o dejar pasar cosas que nos disgustan.

 

Importante recordar que el diálogo y la compresión son las bases para un relacionamiento sano.

 

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