Gloriosas del Paraguay: María Concepción de Flores

Sacrificio es una palabra muy familiar para muchas mujeres que sin importar los obstáculos que la vida pueda ponerles, se levantan cada día con la meta fija de salir adelante por sus hijos y por un futuro mejor. Ellas son para nosotras un ejemplo vivo de que somos fuertes y capaces de enfrentar todo. Hoy nos dejamos inspirar por la historia de una de estas gloriosas mujeres.

 

Recorriendo los rincones del gran Mercado 4, nos encontramos con una señora muy amable y alegre con la cual decidimos conversar. Ella y su pequeño puesto de venta de verduras simplemente nos encantaron. María Concepción de Flores de 60 años, madre de cuatro hijos y abuela de cuatro nietos, decidió contarnos su historia.

 

“Desde chiquita trabajo en el mercado. Desde los diez comencé a ayudarle a mi mamá acá con la venta de verduras. Me acuerdo que veníamos a las 02:30 de la mañana para preparar todo” – nos contó. Aprendiendo el significado del trabajo desde temprana edad, María apoyó a su familia compuesta por sus padres y nueve hermanos y hermanas. Siempre trabajó con la venta de productos pero no siempre de verduras. Fue costurera por siete años en una gran empresa de vestimentas pero siempre le gustó más tener su propio puesto en el mercado.

 

Hoy en día, su rutina va desde las 05:00hs de la mañana hasta las 17:00hs de lunes a sábado. En su puesto encontramos de todo un poco: zanahorias, pepinos, tomates, cebollas, papas, locotes y ¡mucho más! A pesar de que los días más difíciles para ella son los de mucho frío y lluvia debido a las pocas comodidades en sus puestos y las bajas ventas, ella se siente feliz de poder trabajar y continuar ayudando a sus hijos y nietos.

 

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“Sueño con tener un nuevo y lindo negocio y tener muchos clientes” – nos dijo con una sonrisa en el rostro. Luego, nos le preguntamos si tenía algún consejo para los jóvenes de hoy y nos dijo: “Trabajen, estudien y especialícense. No pierdan el tiempo porque la vida es dura”

 

Las palabras cálidas pero sabias de una mujer gloriosa como María son únicas y con ellas se despidió de nosotros diciendo: “Gracias a Gloriosas y a Claro por permitirme compartir mi historia de vida que espero les sirva para inspirar a las mujeres a nunca desistir y luchar por lo que queremos”

 

Sacrificios, batallas y mucha dedicación y empeño son grandes aspectos de la vida que con María pudimos conocer un poco más. Cuando la voluntad es grande, nadie nos puede parar. ¡Hasta la próxima historia!

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