Gloriosas del Paraguay: Celia Gamarra Villasboa

Celia, decidida y voluntariosa como todos la conocen, no dudó jamás acerca de la profesión que iba abrazar al terminar sus estudios secundarios. Lo suyo era la enfermería y dentro de ella, la rama que elegiría sería la del cuidado de los bebés recién nacidos.

 

¿Cómo son tus días Celia?

Trato que sean todo lo más normal que se pueda; cuidando de mis 3 nenas y mi varón, el más pequeño de todos. Es siempre difícil congeniar las rutinas de todos y el cuidado de mis propias tareas ya que vivo contra el resto de los que no están en mi profesión. Entro a trabajar a las seis de la tarde y vuelvo a casa para un breve descanso ya bien entrado el día, puesto que recién salgo a las 6 de la mañana.

 

Sin duda alguna una rutina agotadora, verdad?

Rutina es lo que menos tengo(risas), todos los días son bastante movidos, demandantes y siempre se presentan desafíos nuevos. Por suerte el acompañamiento de los compañeros y compañeras y el espíritu de camaradería y amistad hacen que los días sean menos duros de lo que a simple vista podrían parecer. Además, el trabajar con los bebecitos te da un salario emocional extra, el sentirnos madres suyas por ese escaso tiempo que los tenemos con nosotras es sin duda una experiencia muy difícil de describir.
¿Cuáles son la mayores satisfacciones que tuviste en esta profesión?

Tantas realmente, pero sin duda esa de entregar bebes sanitos a la vida y que tiempo más tarde podamos volver a tener contactos con ellos y verlos como han crecido es algo que te da una gran emoción y felicidad, como dije antes, son gratificaciones muy especiales al trabajar en enfermería neonatal.
Lastimosamente hay mucha gente que no valora tanto nuestro trabajo o no nos tiene en cuenta, pero como también dije: nos damos fuerza y aliento entre todos.

 

¿Qué ha sido lo más difícil de enfrentar en estos años?

Tal vez el recibir el diagnóstico de “hernia diafragmática” de mi último y único hijo varón fue una de las situaciones más traumáticas en mi vida. El ser profesional de la salud y el saber todo lo que se venía con este diagnóstico ha sido un verdadero shock. Un niño en esas condiciones es sumamente demandante, pero tratamos entre todos que no le falte nada y menos, mucho menos cariño y contención que es lo que necesitan todos los niños, sean sanos o enfermitos. Son pruebas que tenemos en la vida que debemos superar por nosotros mismos y por supuesto por nuestros hijos.

 

Aquí en la enfermería no hay Semana Santa, día de la madre o navidad y eso se siente y lo siente tus hijos que te dicen, mamá ¿nos dejas otra vez? Pero esto es por ellos y lo tengo claro, es para que salgan adelante, mi vida es por ellos y mi vocación es para todos los niños.

 

¿Qué mensajes dejarías a las demás mujeres Clara?

Principalmente hay que escuchar a la vocación ya que sin ella, trabajos como éste se hacen muy difícil. Lo que se haga se debe hacer con pasión sin perder la alegría. Algún día trabajando de esa manera vas a encontrar alguien que te reconozca porque el reconocimiento es importante para todos y más en profesiones con tantos sacrificios y renuncias como la de enfermería neonatal. Además, quiero agradecer a Gloriosas de Claro por ponernos voz a nosotras que muchas veces no tenemos los espacios para contar lo que vivimos todos los días como madres y profesionales.

 

Así pudimos conocer una historia más de otra gloriosa mujer paraguaya que con una vocación de servicio a toda prueba, entrega amor y cuidados a cientos de niños todos los días de su vida, sin descuidar su propia vida, si perder de vista a sus principales motores, sus propios hijos. ¡Hasta la próxima!