El lado negro del amor

La mayoría de las veces nos metemos de lleno en un relacionamiento con otra persona sin conocernos bien nosotras mismas. Ni siquiera sabemos relacionarnos con nuestros propios sentimientos y pensamientos, y tenemos que lidiar con los sentimientos y reacciones de los demás.

 

Cuando una pareja está en crisis y se le pregunta de forma separada a cada uno de los integrantes el motivo de la crisis y las razones de los problemas, ambos tendrán una lista gigantesca de cosas que necesitan cambiar. Y por lo general en esa lista estarán cosas que el otro necesita cambiar y no lo que vos necesitás cambiar.

 

La falta de ese autoconocimiento dentro de un relacionamiento hace que no tengamos discernimiento de lo que realmente está sucediendo. Nuestra frustración la descargamos contra nuestra pareja, que sintiéndose acorralada también ataca. Ahí es que comienzan las peleas que nunca terminan.

 

Existen inúmeros motivos por los cuales buscamos tener un relacionamiento, queda a vos misma saber cuál es el motivo y qué tipo de relacionamiento querés tener. Independientemente del tipo de relacionamiento que deseás lo importante es que sepas escoger bien tu pareja y ser siempre sincera sobre tus intenciones con ella.

 

 

Si es que querés tener un relacionamiento saludable, aquel que te deja energizada en lugar de agotada, pensá bien en lo que vos misma estás haciendo antes de pensar que es la otra persona la que persona necesita cambiar. Nunca podemos forzar a los demás a que cambien, pero tenemos la capacidad de cambiar nosotras mismas.

 

Cuando pensás que algo se tiene que hacer, en lugar de estar reclamando todo el tiempo a tu pareja, hacelo vos misma. Por ejemplo: lavar los cubiertos. Se te parece que hay demasiados cubiertos en la pileta de la cocina, no andes plagueandote, andá y lavá vos. Después podés conversar de forma civilizada y hablar de cómo te gustaría dividir algunas tareas en la casa. De la misma forma que tenés que saber escuchar cuando tu pareja tenga algunas sugerencias. Esa “negociación” vale para todo en el relacionamiento y con la práctica esto hará que la pareja sea capaz de resolver cualquier problema, convirtiéndoles en un dúo dinámico, juntando fuerzas y preparándose para enfrentar cualquier desafío que la vida les traiga. Uno apoyando al otro, ofreciendo seguridad y comodidad en lugar de plagueos sin final.

 

Se después de varios intentos y esfuerzos, te das cuenta que tu pareja no está dispuesta a negociar, entonces necesitás evaluar seriamente se ella es la persona correcta para vos.

 

Acordate que las elecciones difíciles te darán una vida más fácil, y las elecciones fáciles de darán una vida un poco más complicada.