Cómo lidiar con un jefe tóxico

Un jefe tóxico puede no solo afectar tu bienestar general y tu productividad en el trabajo sino que también tiene un coste económico para la empresa. Si crees que tienes un líder tóxico, te damos algunos consejos para lidiar con ello.

 

Un mal jefe termina contaminando el lugar de trabajo. Según los psicólogos , un jefe tóxico puede manipular a sus empleados para usarlos como meras herramientas para su propio éxito personal. Puede además sabotear el bienestar de todos los que trabajan, lo que acaba haciendo que el ambiente sea hostil, bastante desagradable y poco productivo. Si tu jefe cae en este perfil de jefe tóxico y te hace pasar un mal rato en el trabajo, estas 5 tácticas te ayudarán a minimizar el impacto en tu autoestima.

 

5 tipos de jefes tóxicos y cómo lidiar con ellos

 

Un jefe tóxico puede ser muy perjudicial para el trabajo en equipo. Quien no sabe liderar o prefiere usar su autoridad, dañando la moral del equipo, tiende a desestabilizar a sus empleados y al proyecto. Independientemente de los métodos, un jefe tóxico hace mucho daño incluso a las empresas. Son la causa probable de impedir que los empleados crezcan y mejoren sus habilidades profesionales, creando un estrés innecesario . Ante esta situación, un empleado necesita aprender a neutralizar a un jefe tóxico, incluso a quien deberá reportar. Aquí proporcionaremos los 5 tipos más comunes de jefes tóxicos y las mejores tácticas para lidiar con ellos.

 

 

  1. El jefe estilo “villano”

 

Este es el jefe que aparenta ser muy amable, ya que te invita a tomar algo, fomenta el chisme y, sobre todo, utiliza su influencia para manipular tus intereses a costa de su trabajo.

 

Por lo general, tiene empleados “favoritos” y crea divisiones entre ellos. Promueve un ambiente de trabajo altamente competitivo en el que hay constante falta de respeto y atención.

 

Solución : para este tipo de jefe, establece límites claros. No dejes que use su posición para intimidarte.

 

  1. El jefe vigilante

 

Este tipo de jefe te hace sentir bajo una intensa vigilancia. Este es el tipo de jefe tóxico que te criticará por cualquier detalle en tu conducta, postura, idea o actividad. Es capaz de pedirte trabajos extra como forma de castigo. Algunos de ellos nunca dejan de buscar algo que analizar y criticar.

 

Solución : la forma de acercarse a estos jefes es demostrar que puedes ser flexible, competente, disciplinado y abierto a la comunicación constante .

 

El gran desafío para ellos es encontrar la “fórmula” que los haga sentir seguros y apegarse a ella. No dejes que la obsesión de tu jefe te genere baja autoestima .

 

 

  1. El jefe tirano

 

Este es el jefe tóxico que usa tácticas maquiavélicas para alimentar constantemente su ego. Su principal preocupación es siempre mantener el poder, manipular e intimidar a quien sea necesario para lograrlo. El tirano cree que sus sirvientes son como un grupo de personas pasivas que están dentro de su reino. Los que desafían su forma de pensar son considerados enemigos y los que lo apoyan son sus colaboradores.

 

Solución: La forma más efectiva de tratar con el jefe tirano es presentar tus ideas de una manera que le permita creer que son suyas. De esta manera estará a gusto con su ego sin tener que limitar tus ideas. Siempre dale algún reconocimiento, incluso si no ha participado en lo que estés trabajando.

 

  1. El jefe que no está capacitado

 

Este jefe tóxico a menudo es ascendido o contratado inesperadamente sin saber si es capaz de aceptar el rol. Hay personas en su equipo que llevan más tiempo y tienen habilidades de las que carece.

 

Solución: Tranquilízate y ordena tus pensamientos. Si estás frustrada con este tipo de jefe, puede ser porque tienes las habilidades que él no tiene. En este caso, es importante compartir tu experiencia y conocimiento con él de manera humilde. De esta forma, te convertirás en su aliado.

 

 

  1. El jefe robot

 

En la mente del jefe robot, solo eres un número y nada más. Debes producir y punto. El jefe robot toma decisiones basadas en leyes, reglas, procedimientos dogmáticos sin tener en cuenta los aspectos humanos.

 

Solución: habla su idioma, asegúrate de conocer todos los gráficos y leyes posibles que considera importantes. A partir de ahí, si es posible, llévalo a tu zona de confort.

 

Recuerda siempre que no tienes que tomar nada de esto como algo personal y que puedes utilizar la oportunidad para desarrollar habilidades emocionales y profesionales.