Como eliminar caracolitos y babosas de forma natural

Una de las plagas más voraces que podemos sufrir en el jardín o en nuestra huerta ecológica son los caracoles y babosas, estos animalitos proliferan fácilmente cuando se dan las condiciones, como son las épocas humedad con temperaturas medias, por eso la primavera y el otoño son épocas en las que podemos los vemos más seguido, en los periodos de frío y calor prácticamente desaparecen.

Los caracoles y babosas por lo general buscan lugares oscuros, frescos y húmedos para resguardarse, y salen a comer por las noches, prefiriendo brotes nuevos y tiernos, aunque también tienen un gusto por las raíces. Plantas jóvenes y tiernas son su comidita preferida. Los caracolitos adultos a pesar de ser hermafroditas no pueden fecundarse y tienen la capacidad de poner hasta 100 huevos por mes, las babosas llegan a poner bastantes huevos también.

Los remedios ecológicos para la plaga de caracoles y babosas que podemos implementar son los siguientes:

Los depredadores naturales de los caracoles y babosas son las serpientes, sapos, aves, tortugas o escarabajos, tené esto en cuenta a la hora de buscar formas de evitar o combatir las plagas. Obvio que no te vas a comprar una víbora, pero atraer pájaros al jardín puede ser una buena opción para mantener controlada la población de estos bichitos, el zorzal de pecho naranja y los pitogue, son ávidos comensales de estos animalitos.

También podés poner trampas como hojas de lechuga para que se puedan recoger el mayor número de caracoles o babosas y llevarlos a otro lugar donde no afecten plantaciones o jardines.

Una buena solución es  no regar en exceso por la noche, ya que como dijimos la humedad les atrae, y son animalitos nocturnos.

Otra opción es recogerlos uno a uno, por su tamaño y movimiento lento, se hace fácil levantarlos con la mano, en lo posible usá guantes o lávate bien las manos luego de manosearlos, pueden tener bacterias.

Otras trampas que se pueden usar son el agua con azúcar, la cerveza, las cáscaras de naranjas, sandía, melón o papas, en tejas o ramas con una forma cóncava, o espolvorear migas de pan. Ponelas en platos bajos y siempre en lugares sombríos y húmedos. Luego llevalas a algún lugar donde no hagan daño a las plantitas.

Todo tipo de vida debe ser respetado, las babosas y caracoles también, así que siempre es mejor realizar una acción digna antes de acabar matándolos. Mi solución particular ha sido dejarles comida al alcance de donde se resguardan, con eso no han vuelto a tocar mi jardín.

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