¿Cómo elegimos el juguete perfecto?

Si estás en busca del juguete que reúna un listado de rasgos que le permita a tu hijo a disfrutar, entretenerse, pero al mismo tiempo que le ayude con el aprendizaje de valores y nuevas habilidades. ¿Cómo hacemos para encontrar semejante tesoro?

Antes que nada, no existe el juguete perfecto universal para todos los niños. A cada edad o etapa de los chicos, les corresponde un juguete adecuado para ese momento de sus vidas. De lo que sí podemos hablar, son de las características básicas para encontrar un juguete adecuado para cada niño, pero, hay que resaltar que lo más importante y perfecto que ellos pueden recibir, es la atención de sus padres.

Según los profesionales en el tema, se recomienda que en el primer año de vida, el bebé reciba juguetes que estimulen el movimiento y que sean agradables para el tacto y la vista. Entre uno y tres años el entorno familiar tiene un papel muy importante y destacan los juguetes que fomenten la relación entre los miembros de la familia, como juegos de mesa sencillos. Entre los seis y diez años comienzan a jugar de manera más individualizada y autónoma. El interés se centra en las nuevas tecnologías y el deporte; y por ello, destacan los juegos electrónicos, de estrategia y reflexión, las manualidades, y el deporte.

A continuación les mostramos los elementos clave a la hora de elegir un juguete para su hijo:

  •  Adaptado a la edad: Ni para niños más pequeños ni para niños mayores, el juguete debe ser apto para la edad del niño, así cumple su función de estimular sus habilidades en relación a su edad. No hay que olvidar el diseño ergonómico adaptado a las necesidades motrices de cada niño.
  • Objetivo de juego concreto: El juguete debe estar orientado a un fin, ya sea con juegos que requieren destrezas artísticas o deportivas; ya que al tener un objetivo, los pequeños aprenderán a ser más autónomos y disfrutar de la satisfacción de lograr la meta propuesta.
  • Estimulación de los nueve sentidos: Sí, nueve. Los juguetes pueden ser multisensoriales. Este concepto implica que con el juego no solo se pueden estimular los 5 sentidos fisiológicos, sino también otros como la temperatura, el sentido de la orientación, el sentido del equilibrio y el kinestésico (percepción del movimiento a través de los órganos sensoriales). Por tanto, con un juguete multisensorial el juego es más completo y aporta más al desarrollo de las habilidades del niño. Por ejemplo, un par de patines ponen en funcionamiento la vista, el oído, la temperatura, el equilibrio, el sentido de la orientación y el kinestésico.
  • Calidad y seguridad: De un juguete no sólo se puede esperar que sea resistente al uso y al paso del tiempo, sino también que sea un elemento fabricado con materiales de calidad, que no contenga piezas que se desprendan y resulten un peligro para los menores de 3 años.
  • Fomento de las relaciones sociales y la actividad física: No nos debemos olvidar de los beneficios que reporta la dimensión social de un juguete, ya sea compartiéndolo con los amigos del cole, los primos o incluso con los padres como ocurre con los rompecabezas o las construcciones en 3D.
  • Lo importante es el juego: El juguete es sólo el instrumento, el mejor regalo es la atención de los padres lo cual es positivo, jugar con los hijos importante a la hora de la comunicación y afecto familiar, y aún así no hay que dejar de favorecer el juego en solitario, necesario también para fomentar su independencia.
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