Casados, cómo convivir y no morir en el intento

¿Por qué nos queremos casar? Bueno, la verdad es que la gente busca casarse por diferentes motivos, y pucha como se necesita de mucho tiempo y energía para llevar adelante un matrimonio, ¡hijole! es re difícil o parece re difícil!

Hay una cierta moda hoy en día en que la gente no quiere invertir mucho en el casorio (y no hablamos de plata acá). Ante el menor problema, ya se quieren abrir, sin siquiera hablar de lo que está pasando, diálogo cero, actitud de criatura malcriada. Los matrimonios que se pueden considerar exitosos son justamente los que hacen las cosas de modo contrario, parejas que colocan tiempo y energía en la relación para ayudar a fortalecer esa unión, tipo algunos matrimonios antiguos. Todo el mundo tiene alguna pareja conocida que está hace muchísimo juntos, y parece todo un cuento de hadas, pero no te creas, para llegar a eso, estos matrimonios eternos tuvieron que pasar por muchas cosas y sobre todo madurar juntos. Lo que algunos chiquis de las nuevas generaciones no quieren hacer, se basan en caprichos y así pues gente no nos vamos a ningún lado.

Entonces, para llevar adelante un matrimonio hay muchos detalles que tenemos que tener en cuenta, cosas que antes de casarnos a lo mejor decimos que son tonterías, como lavar los platos o salir con los amigos, cosas así, que mientras estamos cada uno viviendo en nuestras casas decimos que no vamos a cambiar y que todo va a ser igual. Pero a veces resulta que no es tan sencilli el tema, y si no es nuestra cabeza la que alucina con cosas, es la cabeza de los demás que te quieren decir cómo tenés que hacer las cosas en tu casamiento, ¡hello! o sea quienes van a saber eso son vos y tu marido.

Cuando nos casamos algunas cosas comienzan a cambiar, muchas veces para mejor, otras para no tan mejor; algo muy positivo del casamiento, y que rescato totalmente, es que vas a estar con el compañero que elegiste para estar con vos por el resto de la vida, ya no te vas a sentir sola, triste y abandonada, Compartir todo con tu marido va a ser genial, despertarte al lado de tu príncipe azul, la convivencia y un montón de cosas buenas.

Luego de un tiempo vas a sentir algo que a veces es producto únicamente de nuestra cabeza, y otras veces es que te casaste con un príncipe muy celoso, vas a creer que de repente perdiste la libertad. A ver, en cierta forma sí porque asumís nuevas responsabilidades, ahora, si tu marido es celoso, probablemente eso ya sabías antes de aceptar casarte con él. Igualmente el tipo no es tu dueño sea celoso o no, y es algo que se debe dialogar para que no se ponga feo de verdad.

Las salidas con los amigos y las amigas, ah sí, según por ahí dicen que cuando te casaste ya no podés salir sola con tus amigos del sexo opuesto y viceversa, o sea ¿por qué no? No tiene nada de malo que sigas cultivando tu amistad con amigos de antaño, a lo mejor van a hablar de vos, pero si vos estás tranquila con tu conciencia, que te importe muy poco lo que los demás piensan, si a tu marido le parece bien, todo bien.

Las tareas domésticas, por lo general somos las mujeres las que nos encargamos de casi todo, y si por ahí nuestro marido colabora, no es que nos esté ayudando, él tiene que hacer su parte. En mi casa particularmente la limpieza la hago yo, porque mi esposo es muy rápido para limpiar y como que yo tengo TOC (transtorno obsesivo compulsivo ¡jaja!). Me chifla el ojo izquierdo si veo que algo no está limpio como yo quiero que esté, entonces ya, listo, limpio yo y punto, que el se encargue de lavar las ropas. Como no tenemos hijos pero tenemos tres mascotas, los dos nos dividimos la tarea de limpiarles y alimentarles, porque a los dos nos encanta también jugar con ellos, pero mascotas son responsabilidad, así la parte fea también la hacemos los dos. Idealmente ambos integrantes del matrimonio de deben dividir las tareas, porque no es justo que solo la mujer haga todo (y sí, yo sé que algunas mamás a la antigua les va a dar un infarto porque su hijito está lavando los platos).

Importante no dejar que nadie se meta en tu matrimonio, porque si tu vieja es como la mía se va a querer meter en todo y decirte cómo tenés que tener tu casa, tenerle a tu marido, cosas que prohibirle a tu marido, cosas que vos no podés hacer porque sos una señora casada, etc. Todo bien con pedir unos consejos, pero de ahí a dejar que otros te influencien demasiado puede llevar tu matrimonio al fracaso. Mucho cuidado amiga y a ser feliz, que el matrimonio no es todo color de rosas pero es demasiado bueno (o si no ya nadie se casaría, ¿verdad?)

 

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