Bajá un cambio

Cada vez con más fuerza, las técnicas de meditación como el Yoga o el Mindfulness van cobrando una mayor importancia a la hora de combatir el estrés del ritmo de vida diario que a muchos afecta. Sin siquiera darnos cuenta, cada vez estamos más apurados para realizar una lista interminable de cosas que nos auto imponemos. Es por este motivo que debemos aprender a frenar, debemos bajar un cambio y dar unos pasos para atrás y ver todo el panorama. Al final de cuenta, la recompensa está en disfrutar del viaje y no tanto en llegar a destino.

Hoy hablamos del Downshifting, un nuevo movimiento surgido a partir de la necesidad de calmarnos en este camino vorágine por el que transitamos. El consumismo ha invadido las vidas de los seres humanos y los ha llenado de esfuerzos e insatisfacciones. Si se logra recortar ciertas cosas, se podría abrir una brecha de tiempo libre que nos sacaría de la rutina.

Con el tiempo y casi sin darnos cuenta, vamos aceptando más y más responsabilidades, acelerando nuestro ritmo de vida, con cada vez más obligaciones, aspiraciones, compromisos que nos van minando el camino hacia la felicidad.

Por lo tanto, con el Downshifting lo que se busca es descubrir todo aquello que podamos cambiar, no importa si es mucho o poco, la idea es que se pueda cambiar ciertos hábitos que nos produzcan sensaciones liberadoras.

Debemos determinar cuales son aquellas cosas a las que queremos destinar más tiempo y abrir espacios para poder descansar y reponer las energías. Este nuevo movimiento, llega para recordarnos que priorizar el trabajo no es saludable, el consumismo no reemplaza a las emociones y que de vez en cuando viene bien apagar las pantallas, sean del celular o la computadora y volver a ser personas pensantes y emocionales en camino a volver a ser dueños de nuestra vida, siendo más sanos, física, mental y emocionalmente.

Al reducir la velocidad, el cuerpo empieza a disfrutar de lo que hay a su alrededor. Los ruidos disminuyen y van apareciendo los paisajes, los olores mezclados en la brisa, los colores alrededor de uno. No es necesario detener la marcha por completo para volver a sentir nuestro ritmo interior. Las hormonas y el humor van cambiando y por supuesto, las necesidades también. La armonía regresa a nuestro día a día y va ganando su propio espacio.

Hay que simplificar, saber elegir a que darle prioridad y que puede esperar. Debemos saber reconocer cuales son los grandes aceleradores que se disfrazan de necesidad, como por ejemplo; la excesiva cantidad de información que consumimos a diario, lo cual nos lleva a una adicción a los medios audiovisuales, la moda que nos impone una lógica basada en el consumismo, la tecnología y las telecomunicaciones que con “la idea” de optimizar tiempos logra todo lo contrario, las ambiciones de cada uno en busca de una superación personal, por lo general monetaria.

En el momento que dejamos de hacer malabares para poder atender a todas nuestras “obligaciones”, podemos lograr que lo innecesario desaparezca y ver lo que en realidad vale la pena en nuestras vidas.

Es tiempo de volver a lo básico, de encontrar un nuevo camino en donde seamos conscientes del viaje y disfrutemos del camino.

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