¡Vayámonos a vivir juntos!

Si, o sea, tipo ¿viste cuando estás muerta de pasión, y todo luego es lo más supergenial y tu príncipe gendarme es super atento, comprensivo y lo más de lo más?. Cuando nos
enamoramos estamos en un cuentazo de hadas, todo lo más lindo luego que te puedas imaginar, peeeeeeero una cosa es el enamoramiento y otra cosa es el amor. ¿Como sabemos
eso?, pues ¡es un MISTEEEEEEEEEERIO!

Estar de novios es un momento de nuestras vidas genial, solo hacemos cosas buena onda y estamos en el paraíso, ahora, ¿qué pasa cuando nos decidimos a dar el siguiente paso?, o sea
casarnos, ahí la cosa se pone loca, y cuando le preguntás a una pareja de siglos ¿como lo que duran tanto? la mayoría te dice “PACIENCIA” y sí, algo de eso también hay para durar, y
aunque mucha gente todavía crea que “juntarse” es lo peor por ahí que podés hacer, también puede ser una buena experiencia (positiva o negativa, pero experiencia al fin).
Si cuando estamos de novios creemos que todo está bien, eso lo vamos a saber cuando comencemos a vivir de a dos (¡en la misma casa!), ambos en la pareja venimos de mundos
diferentes aunque seamos vecinos no sé que, cada familia es un mundo, y cada uno fue criado de forma similar, pero distinta (¿no sí me explico? jajaja), o sea que más o menos medio
parecido.

La convivencia al comienzo va a ser idílica, o sea, re romántica, pasado el tiempo se va a poner color de hormiga por cualquier cosa, porque los hombres son de venus y las mujeres de marte
(o al revés), porque vos te gastaste todo en la pelu, porque el se fue de farra con los perros y llegó al día siguiente, y etc, etc. Celos y conflictos van a aparecer fácil, tipo cuando te comprás aquella calza estampada que tanto “Rafa” te hinchó para que te compres y vayas al gym, y de repente te la ponés para ir al gym y “Rafa” te dice: “con eso vos no salís a la calle” y ¡atajate cata! que se viene la guerra. Pero también pasan cosas buenas y muy buenas como cuando estás re SPM, y nada luego te gusta y “Rafa” te trae tus chocolates preferidos o tu torta
preferida, y le re amás luego de nuevo.

Una de las cosas importantes para sobrellevar lo que venga (¡y hay muchas cosas importantes, esta es unita nomás!) al comenzar una pareja viviendo juntos, estén casados o no, es respetar
el espacio de cada uno; sí, suena luego re bola, pero enserio, cuando “Rafa” está callado y meditabundo, dejale ser, cosas como “¿Qué te pasa? o ¿estás enojado conmigo?” son mortales, acordate que los hombres por lo general son medio cortos para expresarse, o sea, no te digo que son medio monos, pero los sentimientos para ellos son expresados de forma diferente, y va a llegar el momento en que se va a acercar y te va a contar todo, ellos no procesan las cosas tan al toque, como nosotras que gritamos y lloramos, y sí, así somos porque nuestras hormonas nos dicen que así tenemos que ser y ¡qué lo que tanto!, y así también “Rafa” y sus secuaces tienen que dejarnos ser cuando queremos enloquecer (sí chicas, seamos honestas, las hormonas a veces nos dicen “¡amiga hacete la loca porque yo mando!”), ¡pero eso le voy a decir a ellos en otro lugar!, en fin, es importante por eso y mucho más lo de ir a vivir juntos para empezar a conocernos más y entendernos mejor, es medio jodido hacer algo así, porque no es tan aceptado por la sociedad, pero como experiencia personal vale y puede que luego de esto tengas la mejor relación de pareja o a lo mejor descubrís que “Rafa” no es tan para vos, y a otra cosa mariposa. Entonces ¿por qué no nos vamos a vivir juntos?

Déjanos tu comentario